Yo tenía quince años. Una noche, me fui a una discoteca con dos amigas por casualidad. No estaba planeado, pero allí aterrizamos. No teníamos alcohol, pero encontramos quien nos invitara. Nos sentíamos en una nube, como si fueramos las protagonistas de la noche. Teníamos quince años y la noche entera por delante, sin nada que perder. Dimos vueltas, conocíamos a todos, y ya conocimos a los desconocidos. Entonces una amiga me presentó a un chico. Yo ya empezaba a notar los grados del alcohol por dentro de mí, aunque aparentemente aún no eran perceptibles para los demás. Esa misma semana, una "amiga" se había liado con mi novio ¡qué drama! Lo habíamos dejado, por supuesto. Esa noche era la nuestra. ¡NO! Esa noche era la mía. Allí estaba mi ex, con ella, pero eso no me importó. Como decía, me presentaron a ese chico y no me llamó la atención. Él se quedó bailando a mi alrededor y yo no me di ni cuenta hasta que se acercó y me dijo "¿dónde están mis amigos? Uy, me he quedado perdido". Me pidió que le acompañara en busca del resto, yo lo acababa de conocer, pero le acompañé. La discoteca era grande y le dimos varias vueltas, él me cogió de la mano y a mi ni me importó, porque el alcohol no me permitía pensar tanto en los pequeños gestos que hoy percibo en cuestión de segundos, ebria o sobria. En un momento dado se paró, ya se había cansado de recorrer la discoteca. Mi ex, y otros chicos con los que entonces tenía cierto coqueteo, me habían visto recorrerla de su mano como si fuera su chica, pero a mí no me había importado. Me preguntó si podía besarme, y sin si quiera atraerme, le dejé. Salimos fuera y metió su mano bajo mi falda. Yo la aparté, ese no era el momento ni el lugar. No le pedí su número, él a mí tampoco, pero al cabo de unos días me agregó al "msn". Quién me iba a decir a mí entonces que ese chico se convertiría después en mi amante más longevo. En un follamigo, en un amante, incluso novio una temporada. En definitiva, una persona importante en mi vida. A día de hoy un gran amigo... y yo, sin quererlo, la chica que nunca falla. En la chica que habla con él todos los días, que le habla, que le ayuda, que le cuenta sus cosas, y que sin embargo, lleva años deseando que se de cuenta de quién es la que siempre ha estado ahí, la que está y la que estará. Incluso somos los que follan a veces.

Somos dos imanes. Si no nos vemos, no es necesario que nos juntemos... pero si estamos cerca, es necesario que nos unamos como auténticos imanes. Muchas veces he pensado en que quizá estoy enamorada de él desde hace tres años, pero aún no he llegado a una conclusión. No tengo celos si está con otra, pero siento la necesidad irremprimible de que sea feliz. Puedo estar un tiempo sin verle, pero si le veo tenemos que estar juntos e irremediablemente sentimos la necesidad de besarnos. Si hablo con él, nunca difiero de su opinión, pero no es adrede. Si follo con cualquier otro, lo comparo con él y siempre sale ganando, pero sin embargo no es un superhombre. Si lo pienso, es un desastre, es impuntual, es vago, es apático y es tremendamente inmaduro... pero aprecio lo divertido que es, lo sincero que es y los buenos sentimientos que tiene. Somos dos imanes que nunca se quedarán juntos para siempre, pero sus polos se atraerán constantemente. El amor ya tiene un significado, pero para esto, ¿qué palabra hay?
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viernes, 19 de febrero de 2010
miércoles, 3 de febrero de 2010
Sexo conmigo: manual de instrucciones.
Hay veces en que me encantaría sentarme a hablar con los hombres y decirles antes de practicar sexo: "mira, todas estas cosas son las que me gustan y todas estas son las que detesto". El problema es que soy demasiado maniática, y hay muchas cosas en esa lista, pero hoy la voy a compartir con vosotros. Chicos, ¡atended! Mujeres del mundo... ¡creo que estaremos de acuerdo en muchas cosas!
Me encantaría coger y decirle a alguno que otro que unos lametones en los pezones están bien, pero por eso de que tengo bastante pecho, hay tíos que parece que se estén liando con mis tetas, y llega un punto en que pienso "hola, estoy aquí y mi cuerpo tiene tantas partes como cualquier otro". Esa es una de las cosas que con más frecuencia me pasa y que detesto. En alguna ocasión sí que he llegado a decir "oye, no me pone nada eso", pero claro... no siempre se tiene la confianza suficiente.
Después están los que te hablan mientras estás haciéndolo. Tengo amigas a las que les gusta que les hablen, pero no es mi caso. Soy una gran conversadora, de verdad, pero cuando estoy a lo que estoy, ¡no me apetece que comentes cada detalle! Me pone que me hagan algún comentario del estilo "me estás poniendo mucho" o el típico "madre mía", pero de ahí a esos que cada paso que dan te preguntan si te gusta, pues no es lo mismo. Y el colmo está en los que encima te preguntan "¿la tengo grande?"... La tengan grande o no, ¿para qué lo preguntan? Oye, coge una regla, midétela y después metete en Google y compara con la media española, ¡pero no me lo preguntes a mí! Si la tienen grande, siento que lo preguntan para estimular su ego, y si no es así, te ponen en un compromiso. Y ya para qué hablar de aquellos que te piden que le pongas una nota a su polvo. ¿Me ven cara de profesora de sexología? Bueno, quizás sí ¡pero era una pregunta retórica!

Otra de mis muchas manías es la de la luz. A ser posible, que no haya nada de luz. Si no es posible, me conformo con una luz tenue o con la que entre por las rendijas de la persiana... pero no puedo, en absoluto, hacerlo con iluminación total. Sé que es fruto de inseguridades, pero esa no es razón para que quiera hacerlo con plena luz.
Aunque sin duda, mi gran mania es la de las posturas. Sé que se disfruta más estando encima, pero solo lo he hecho dos veces en mi vida y no me entusiasma porque me concentro demasiado en lo que tengo que hacer y no disfruto en absoluto. Además, el contacto con la mirada es más directo y no me gusta que me miren a la cara (y mucho menos a los ojos) mientras estoy haciéndolo. La otra postura común que no soporto es la del perrito, porque no me gusta mi trasero y soy incapaz de disfrutar mientras pienso "Dios, tiene mi culo en primer plano". Respecto a todas las demás (normalitas y algunas no tan normalitas), no tengo ninguna queja, pero precisamente esas dos que son tan normales, me dan muchos "problemas", porque una cosa es decir en un blog que es por mis inseguridades, y otra muy distinta empezar a explicar todo esto cuando te ponen voz "tontorrona" y te dicen "va, ponte encima". Simplemente me limito a decir que no, que no me apetece, que estoy muy cansada o me hago la loca.

En esto no tengo nada de raro, pero una de las cosas que más me ponen es que me den besos en el cuello, y sin embargo, ¡la mayoría de hombre no lo hacen, o lo hacen medio minuto! O al menos esa es mi experiencia.
Además, pertenezco al grupo de mujeres a las que les gustaría que los hombres dedicaran más tiempo al sexo oral (algunos directamente, se creen que les basta con las manos). Por cierto, ahora que lo pienso, si hiciera un grupo en Facebook, triunfaba seguro. Bueno, ya debe de haberlo, creo que todo lo existente en este mundo tiene un grupo en Facebook.
Y después de todo esto que os he contado, decir que después de mi breve ausencia, me ha nacido el hacer un post de este tipo, al que por otra parte, he querido darle un tono irónico, porque así soy yo en la vida real, suelo ironizar con todo. Espero que os haya gustado, y desde aquí mandar un saludo a Susanita la Sexosa, que me hizo una reseña en su genial blog y aquí se la devuelvo.
Me encantaría coger y decirle a alguno que otro que unos lametones en los pezones están bien, pero por eso de que tengo bastante pecho, hay tíos que parece que se estén liando con mis tetas, y llega un punto en que pienso "hola, estoy aquí y mi cuerpo tiene tantas partes como cualquier otro". Esa es una de las cosas que con más frecuencia me pasa y que detesto. En alguna ocasión sí que he llegado a decir "oye, no me pone nada eso", pero claro... no siempre se tiene la confianza suficiente.
Después están los que te hablan mientras estás haciéndolo. Tengo amigas a las que les gusta que les hablen, pero no es mi caso. Soy una gran conversadora, de verdad, pero cuando estoy a lo que estoy, ¡no me apetece que comentes cada detalle! Me pone que me hagan algún comentario del estilo "me estás poniendo mucho" o el típico "madre mía", pero de ahí a esos que cada paso que dan te preguntan si te gusta, pues no es lo mismo. Y el colmo está en los que encima te preguntan "¿la tengo grande?"... La tengan grande o no, ¿para qué lo preguntan? Oye, coge una regla, midétela y después metete en Google y compara con la media española, ¡pero no me lo preguntes a mí! Si la tienen grande, siento que lo preguntan para estimular su ego, y si no es así, te ponen en un compromiso. Y ya para qué hablar de aquellos que te piden que le pongas una nota a su polvo. ¿Me ven cara de profesora de sexología? Bueno, quizás sí ¡pero era una pregunta retórica!
Aunque sin duda, mi gran mania es la de las posturas. Sé que se disfruta más estando encima, pero solo lo he hecho dos veces en mi vida y no me entusiasma porque me concentro demasiado en lo que tengo que hacer y no disfruto en absoluto. Además, el contacto con la mirada es más directo y no me gusta que me miren a la cara (y mucho menos a los ojos) mientras estoy haciéndolo. La otra postura común que no soporto es la del perrito, porque no me gusta mi trasero y soy incapaz de disfrutar mientras pienso "Dios, tiene mi culo en primer plano". Respecto a todas las demás (normalitas y algunas no tan normalitas), no tengo ninguna queja, pero precisamente esas dos que son tan normales, me dan muchos "problemas", porque una cosa es decir en un blog que es por mis inseguridades, y otra muy distinta empezar a explicar todo esto cuando te ponen voz "tontorrona" y te dicen "va, ponte encima". Simplemente me limito a decir que no, que no me apetece, que estoy muy cansada o me hago la loca.
Además, pertenezco al grupo de mujeres a las que les gustaría que los hombres dedicaran más tiempo al sexo oral (algunos directamente, se creen que les basta con las manos). Por cierto, ahora que lo pienso, si hiciera un grupo en Facebook, triunfaba seguro. Bueno, ya debe de haberlo, creo que todo lo existente en este mundo tiene un grupo en Facebook.
Y después de todo esto que os he contado, decir que después de mi breve ausencia, me ha nacido el hacer un post de este tipo, al que por otra parte, he querido darle un tono irónico, porque así soy yo en la vida real, suelo ironizar con todo. Espero que os haya gustado, y desde aquí mandar un saludo a Susanita la Sexosa, que me hizo una reseña en su genial blog y aquí se la devuelvo.
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